Los artistas argentinos se apoyan en una larga
y sólida tradición cultural. En la década de
1920, Xul Solar y Emilio Pettoruti volvieron de Europa trayendo la poética del
surrealismo y del cubismo. La obra del primero es una sÃntesis donde el tarot,
la astrologÃa, la cábala judÃa y la mÃstica, se conjugan en un mundo de utopÃas
y sueños.
Antonio Berni es el más popular de los artistas argentinos. Es, en la plástica,
el
Los Desocupados, de Antonio Berni equivalente de Jorge Luis Borges en la literatura. Y la comparación no es
errónea si consideramos que fue el creador de la saga de Ramona Montiel y
Juanito Laguna, dos personajes marginados por la sociedad de consumo, que
tratan de sobrevivir en un mundo que los ignora.
En la década del sesenta, el Grupo de la Neofiguración ,
integrado por Ernesto Deira, Luis F. Noé, Jorge de la Vega y Rómulo Macció inició
una época fecunda que alcanzarÃa su punto más alto con la creación del Instituto Di
Tella, un lugar mÃtico en la memoria de los artistas argentinos,
especialmente por la riqueza de las experimentaciones allà realizadas. Hoy son
muchos los artistas que se destacan por su trabajo, entre ellos, Nicolás
GarcÃa Uriburu cuya obra va de la mano con la militancia ecologista; VÃctor Grippo,
reconocido internacionalmente por sus aportes al arte conceptual a partir de un
elemento comestible oriundo de estas tierras, la papa; y Alfredo Portillos que,
con una obra enraizada en los mitos populares religiosos de Latinoamérica,
habla del despertar de la conciencia del ser humano.


