Teatro colonial
El teatro llegó a estas tierras de la mano de los conquistadores y misioneros españoles. Lope de Vega y Calderón fueron los autores más representados, ya que gozaban de prestigio en la metrópoli. Al mismo tiempo florecía el teatro de catequesis, impulsado por los religiosos.
Teatro de la Emancipación
El 1º de mayo de 1804, se inauguró una nueva sala: el Coliseo Provisional.
Tras
En el segundo aniversario de
La época de Rosas
Durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas se levantaron el Teatro de
La Organización Nacional y el fin de siglo
En los años posteriores a la batalla de Caseros, las
compañías europeas frecuentaron el país con un repertorio prolijo y cuidado que
abarcaba diversas especies dramáticas y de la lírica, aunque con poco espacio
para los autores nacionales. Martín Coronado (
Éste, también introducido por compañías europeas, gozaba de gran aceptación popular. El primer artista nacional del género fue Sebastián Suárez, quien levantó su carpa con bolsas de arpillera, iluminándola con tela embebida en grasa combustible de viejos envases. Se trató del Circo Flor América, donde actuaba vestido de forma estrafalaria y con el rostro pintado. Sin embargo, la gran figura fundadora de la arena autóctona fue José “Pepe” Podestá, creador del payaso Pepino el 88, quien desarrolló y dirigió la puesta de la pantomima basada en la novela Juan Moreira de Eduardo Gutiérrez. Estrenada con parlamentos en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, en 1866, dio nacimiento al verdadero circo criollo que comenzó a recorrer los caminos del país. Con los años, Pepe se quedó con el repertorio gauchesco (que incluía lenguaje y ambientación rural combinados con danzas folklóricas), variedad que se cerró en 1896 con Calandria de Martiniano Leguizamón.
La inmigración, por su parte, había traído
consigo el auge del sainete español, origen del sainete criollo, testigo de los
conflictos urbanos que planteaba la nueva realidad circundante: conventillos,
calles, cafés, se convirtieron en centro de la escena. Autores como Nemesio
Trejo (Los Políticos), Carlos M. Pacheco (Los Disfrazados) o Enrique García
Velloso (Gabino el Mayoral) dieron los primeros pasos en el denominado “género
chico”, que pasando por Alberto Vacarezza (Los Escrushantes, El Conventillo de
El Nuevo siglo
Los comienzos del siglo XX inauguran la época de oro, donde brillaron los nombres de Roberto J. Payró (Sobre las Ruinas; Marco Severi), Florencio Sánchez (Nuestros Hijos; En Familia) y Gregorio de Laferrere (¡Jettatore!; Las de Barranco), quienes dieron gran impulso a la actividad escénica, basados en una estética costumbrista de alto impacto en el público.
El gran hito se produjo en 1930, cuando
Leónidas Barletta fundó el Teatro del Pueblo, piedra fundamental del movimiento
independiente, ubicado en las antípodas de lo comercial. La iniciativa tuvo su
período más fructífero entre 1937 y 1943, con un repertorio universal que no
descuidaba la producción de autores nacionales como Roberto Arlt (Saverio el
Cruel; 300 Millones;
La década del 40 se caracterizó por la
afirmación del teatro independiente y la proliferación del vocacional. Además
de Barletta, cabe citar elencos como
La Consolidación del Teatro Independiente
Una segunda etapa del teatro independiente se
desarrolló en los umbrales de los años
En 1949, Carlos Gorostiza (El Pan de
Los ´60, años de cambio y de cuestionamientos sociales, éticos y estéticos, produjeron una renovación en la escritura teatral y en la puesta en escena, que se perfilará en tres direcciones diferentes:
El teatro de vanguardia y experimentación, a la luz de las búsquedas iniciadas en el Instituto Di Tella, con las producciones de Eduardo Pavlosky (Espera Trágica, El Señor Galíndez) y de Griselda Gambaro (El Desatino, El Campo), que vigorizaron nuestra escena;
El realismo social, representado por Soledad
para Cuatro de Ricardo Halac, Nuestro Fin de Semana de Roberto Cossa o Réquiem
para un Viernes a
El nuevo grotesco, representado por
También en aquella época cobró auge el café
concert, que incluía música, varieté y sketches diversos y que tuvo su centro
en
Teatro Abierto
Con la dictadura militar de mediados de los años ´70, soplaron aires sombríos. Muchos actores y gente del oficio se vieron obligados a emigrar, los empresarios sólo llevaron a escena comedias livianas y en los teatros oficiales se impusieron “listas negras” que influyeron en directores y productores.
La resistencia se recluyó en pequeños teatros y fue el movimiento independiente el que oxigenó el ambiente: autores como Osvaldo Dragún, Roberto Cossa, Carlos Somigliana (El Avión Negro, El ex alumno) y Carlos Gorostiza, con el apoyo de otros dramaturgos y actores, crearon Teatro Abierto, inaugurado el 28 de julio de 1981 en el Teatro del Picadero. Desde la primera función la convocatoria desbordó las 300 localidades previstas en un horario insólito y a un precio exiguo. Una semana después un comando de la dictadura incendió la sala y esto provocó la mayor solidaridad social. Casi veinte dueños de salas, incluidas las más comerciales, se ofrecieron para garantizar la continuidad del ciclo y más de cien pintores donaron sus obras para recuperar las pérdidas. Teatro Abierto continuó y cada función fue un acto antifascista cuya repercusión estimuló a otros artistas y así surgieron, a partir de 1982: Danza Abierta, Poesía Abierta y Cine Abierto.
El Regreso a la Democracia
El retorno democrático permitió el surgimiento
de nuevas búsquedas. Un teatro trasgresor modificó la estética escénica a
partir de las experiencias del Parakultural, que incorporó otros lenguajes, en
especial, el humor corrosivo y crítico. Son figuras de este movimiento
El fin de siglo heredó estas propuestas y ofrece además un teatro basado en una mayor destreza física del actor, al que acompañan títeres y muñecos. El caso más emblemático es el de El Periférico de Objetos.
El Teatro Hoy
Actualmente el teatro sigue siendo una
actividad muy fecunda en
En cuanto a la dramaturgia, puede decirse que
se ha consolidado la producción, a partir de la obra de figuras como Ricardo
Monti (Maratón), Mauricio Kartun (Chau Misterix), Eduardo Rovner (Sócrates, el
Encantador de Almas), Jorge Goldenberg (Cartas a Moreno), Bernardo Carey (Bar
Grill), Roberto Perinelli (Landrú, Asesino de Mujeres), Víctor Winer (Postal de
Vuelo), Alejandro Tantanian (Juegos de Damas Crueles) y José Luis Arce (


